Calambres musculares ¿Cómo prevenirlos?

Una nueva teoría podría ayudar a prevenirlo

No es necesario describir cómo se siente un atleta con fluencia muscular durante el entrenamiento. Es una experiencia que difícilmente se olvidará. Tan comunes como son los calambres, nadie ha dilucidado la causa exacta. Hay casi tantas teorías sobre este tema como músculos afectados por estas dolorosas e involuntarias contracciones.

Una de las explicaciones es la “teoría de la deshidratación” según la cual los calambres se deben a la falta de reconstitución de las pérdidas de agua provocadas por la sudoración durante el ejercicio. Para evitar este tipo de calambres, se recomienda hidratarse abundantemente antes, durante y después del entrenamiento de fuerza. Aunque se ha demostrado el efecto positivo de la rehidratación sobre el rendimiento, no puede estar directamente relacionado con el problema de los calambres. Si beber te ayuda a evitar los calambres, bien por ti.

La segunda teoría es la temida: «desequilibrio electrolítico». »Los electrolitos son minerales como el cloro, el sodio y el potasio que son necesarios para mantener el equilibrio de los líquidos corporales y permitir que se produzcan otros procesos metabólicos. Pérdidas excesivas de sodio

La sudoración ocasional dará lugar a un desequilibrio con el potasio, lo que puede promover la aparición de calambres. Si pierde demasiado potasio, una situación muy poco probable, podría provocar un desequilibrio en la otra dirección, lo que podría contribuir a la aparición de calambres. Se encontró que algunos atletas de culturismo redujeron la frecuencia de los calambres que sufrían al aumentar la cantidad de sal en su dieta. El potasio es importante, pero nadie puede demostrar que tenga algo que ver con los calambres. Aún así, consumir suficiente sodio (al menos 2400 mg por día) puede ser útil, y comer alimentos con alto contenido de potasio (como frutas y verduras) solo puede ser beneficioso.

Teoría ambiental

Según la “teoría ambiental”, el entrenamiento realizado en condiciones extremas (especialmente en un ambiente muy caluroso y muy húmedo) puede provocar un desequilibrio electrolítico, provocando calambres, como ya hemos visto. Nuevamente, hay una plétora de anécdotas que apoyan esta teoría, pero no una prueba absoluta. Lo mismo puede decirse de la falta de entrenamiento como factor de calambres: los “deportistas dominicales” conocen este dolor brutal e intenso tanto como los deportistas muy entrenados de nivel internacional.

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